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¡Han entrado en casa de SAID! Ya casi amanecía cuando han llamado a la puerta. Han entrado. No había nada que objetar: venían en cumplimiento de su deber, "con todas las de la ley". Han entrado en casa de mis hermanos; tal vez también en la tuya, en la de todos: en "la Merced, una casa abierta al mundo" como proclaman orgullosos los miembros de esta singular y numerosa familia: religiosos, educadores, colaboradores e inmigrantes menores y jóvenes no acompañados. "Subiremos nosotros primero -es nuestra obligación- para despertarlo...". Una voz extraña lo ha llamado por su nombre; Said ha abierto los ojos y..no, no era otra pesadilla más ni un mal sueño que afortunadamente se disipa en unos segundos. Como un pájaro acorralado no acertaba a explicarse lo que estaba ocurriendo: había tres uniformes desconocidos que cortésmente le apremiaban: "Vístete; no te pongas zapatos...mejor esas chanclas...por si acaso se te ocurre...; y no lleves ropa nueva, ni deportivas de marca, ni objetos de valor...es por tu bien...ya sabes cómo 'acogen' en tu tierra a los repatriados". Todo se ha cumplido escrupulosamente: un informe conciso, una ficha más que cambia de lugar en los archivos, una boca menos que alimentar, un número que engrosa las estadísticas de "reagrupamiento familiar" en los países de origen...y a otra cosa. Pero ¿y su vida, su historia personal, su futuro? Tal vez hipotecados para siempre. Said estaba tutelado, ¿protegido? legalmente por las Instituciones, al amparo de una ley denominada de "derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social". Las autoridades competentes en la materia habían expresado reiteradamente que solo se iba a "repatriar a los que han tenido grandes dificultades para la integración", después de un "estudio personalizado", pensando siempre en "el interés superior del menor".¿Dificultades para la integración? Los encargados de su educación lo querían; los que estaban al tanto de su capacitación profesional valoraban positivamente su comportamiento y esfuerzo. Llevaba ya casi nueve meses entre nosotros: era como un esperanzador proyecto personal, a punto de dar a luz, que ha sido abortado legalmente. ¿Estudio personalizado? Nadie ha sido preguntado; no se ha tenido en cuenta a las personas que convivían con él a diario ni se han pedido informes a los de casa. ¿Interés superior del menor? La ley le garantizaba el derecho a la sanidad y a la educación ¿Qué consecuencias tendrá para una vida adolescente el mazazo psicológico que supone el ser sorprendido en el sueño y, sin mayores explicaciones, ser devuelto a una madre enferma, a unos hermanos pequeños, a una tierra dura y sin porvenir? Mientras, a buen seguro, algún hijo o hija de los que aprobaron la ley se preparan "en el extranjero" un futuro brillante: para ellos no hay pateras, ni fronteras, ni visados, ni sobresaltos en la madrugada. La rabia, la impotencia, la indignación, la vergüenza, las lágrimas, se dibujaban en los rostros amigos ¿Protestamos, pedimos explicaciones, buscamos otra solución posible? Silencio administrativo por toda respuesta: no perdáis el tiempo, no hay nada que hacer. En esta fecha significativa en la andadura de Caminos de Liberación, quiero enviar un abrazo a todos vosotros que seguís manteniendo la puerta de vuestra casa abierta de par en par, porque en ella nadie se siente extraño ni extranjero, porque sé de buena tinta que el lugar de Said, como el del hermano ausente que puede volver en cualquier momento, está reservado en vuestra casa y en vuestro corazón; porque diariamente desafiáis la consigna oficial -"ellos son 'los otros'"- desde la entraña del mensaje evangélico -"ellos son 'nosotros'"-.
José Avilés
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