ser simétrico, correlacional y corresponsable.
5. El cambio se produce también en la relación de las religiones
con la sociedad civil y con la cultura de nuestro tiempo. Las religiones
no conforman un microcosmos aislado de la cultura y alejado de la sociedad,
como tampoco se recluyen en la esfera intimista y cultual. Tienen una
dimensión pública, ejercen una función social y están
llamadas asumir su responsabilidad en la respuesta a los grandes problemas
de la humanidad, en todos los ámbitos: sociedad, política,
economía, orden internacional. Entre esas responsabilidades se
encuentra la denuncia de las injusticias y el compromiso en la construcción
de una sociedad multiétnica, multicultural y multirreligiosa, en
la que las creencias no sean motivo de división, sino de colaboración
mutua.
6. Entre sus tareas prioritarias, la Plataforma asume, junto con organismos
internacionales, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad
civil, el comp.`romiso por la paz y por la construcción de una
sociedad que resuelva los conflictos por la vía del diálogo
y de la negociación, y a través del método de la
no-violencia activa, siguiendo el testimonio y el mensaje de muchos líderes
religiosos y pensadores laicos como: Confucio, Buda, Sócrates,
Jesús de Nazaret, Francisco de Asís, Miguel Servet, Lutero,
Baha´u´lláh, Albert Schweitzer, Gandhi, Luter King,
Teresa de Calcuta. Bertrnad Rusell y otros muchos.
7. Tarea de la Plataforma es también la elaboración de
un pensamiento intercultural e interreligioso en clave de liberación
a partir de la opción por las víctimas y por las personas,
colectivos, pueblos, naciones y continentes excluidos por razones de género,
etnia, religión, clase, cultura, etc.
8. Consideramos importante contribuir, junto con otros grupos y movimientos
religiosos, al surgimiento de una espiritualidad interreligiosa, propiciando
lugares de encuentro de las distintas religiones, sin por ello renunciar
a la propia espiritualidad como expresión de la riqueza de lo sagrado.
La gratuidad, inherente a la experiencia religiosa, y el altruismo de
los humanismos laicos y de los movimientos sociales constituyen importantes
e irrenunciables aportes a un mundo regido por el consumo, el interés,
la competitividad y la pérdida de la profundidad.
9. Nuestro objetivo es recuperar las tradiciones emancipatorias inherentes
a las religiones y a los humanismos, capaces de aportar iniciativas y
alternativas en los distintos ámbitos en los que se produce el
deterioro de las condiciones de vida: ecología, ocio y tiempo libre,
calidad de vida, interioridad, solidaridad, justicia, etc. En esta recuperación
creemos que puede hacer importantes aportaciones la juventud, donde se
viven muchos de estos valores con autenticidad.
10. Reconocemos que las religiones constituyen, a veces, un obstáculo
para la práctica de los derechos humanos en la sociedad y mucho
más en su propio seno. Razón de más para que pongamos
empeño especial en la defensa de la democracia y de los derechos
humanos en los dos ámbitos, el sociopolítico y religioso.
11. Queremos estar muy atentos a los fenómenos de fundamentalismo
de todo tipo que se dan en las religiones y en la sociedad: la religión
del Imperio como ejemplo de fundamentalismo político; el neoliberalismo
como ejemplo del fundamentalismo económico; el pensamiento único
como muestra de fundamentalismo cultural; los integrismos propiamente
religiosos. Los fundamentalismos no forman parte de la esencia de la religión
ni de los humanismos, como tampoco de la economía, ni de la política
ni de la cultura. Son fenómenos patológicos a erradicar
por el camino de una educación en la tolerancia y el diálogo,
en la solidaridad y la igualdad.
12. Desde la Plataforma hemos de llevar a cabo una crítica de
las religiones para desterrar de ellas las prácticas que atentan
contra la vida de los seres humanos y de la naturaleza, que defienden
las discriminaciones de género, la mayoría de las veces
en perjuicio de la mujer por su carácter patriarcal, que impiden
la libertad religiosa y que fomentan la violencia.
13. Las religiones, las distintas tradiciones y los movimientos sociales de esta Plataforma nos comprometemos a trabajar en la búsqueda de una ética universal y en la práctica de unas actitudes morales comunes, respetando las peculiaridades religiosas, culturales, étnicas, etc.
Madrid, 20 de abril de 2004


