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Abdeljalil Kodssi
MIMOUN


"MIMOUN": Suerte... para todos los hombres"

Los ojos del marroquí Abdeljalil Kodssi están cuajados de pequeñas venas rotas. Son minúsculos ríos de sangre por los que corre el sentir y el ritmo de la historia africana, de los esclavos traídos a Marruecos por los árabes en la Edad media, desde el África Sub-Sahariana. Su piel parece tostada por un sol abrasador y apergaminada por el esfuerzo de ser humano intensamente. Dentro, en su corazón, late la religiosidad profunda, el grito de la paz, la voluntad de encontrarse con otros hombres, musical y personalmente, el deseo de una fraternidad universal, la práctica de la bondad y la generación permanente de belleza, sobre todo a través de la música.

Los títulos de las canciones de su primer disco en solitario hablan de todo lo que es esencial en su vida: No llores, mamá, El Profeta, El Amor, Allah, nuestro Señor, Paz, Palestina, El Guía, El errante, Encuentro... y SUERTE, o sea MIMOUN, título de su único álbum en solitario, recientemente publicado en España. Comienza con una especie de letanía, similar a la llamada a la oración que el imán realiza desde el minarete de la mezquita y, a continuación, sin más tardar, la música se hace variada y rica, se llena de acentos y matices, del presente y del pasado, fusionando instrumentos y estilos, aunque siempre sobre la base de la música "gnawa", que sigue siendo utilizada en Marrakech con fines curativos, provocando el trance ritual en los enfermos y un fortalecimiento espiritual que les ayude a afrontar las dificultades cotidianas.

Esta música, mezcla de lamento mántrico y de danza del vientre, puede parecernos un poco densa para nuestra sensibilidad, educada en los ritmitos y gorgoritos de los "triunfitos", pero al final termina enganchándonos, bien adobada como está por leves toques de jazz y funk que nos la hacen más cercana, más universal.

Aunque MIMOUN sea su primer disco individual, Abdeljalil Kodssi no es un primerizo, ni en la vida ni en la música. Hasta 1977 compatibilizaba su oficio de barbero con la interpretación de música chabi en Marrakech, su ciudad; a partir de ese momento, comienzan sus salidas de Marruecos, que se intensifican tras su "descubrimiento" por Juan Goytisolo en el año 1984, realizando diversas giras por España, Francia, Austria, Alemania, Bélgica, Italia y Suiza y participando en varios grupos, sobre todo en Nass Marrakech, al tiempo que colabora en los conciertos y grabaciones de músicos de distintas nacionalidades.

La facilidad que tienen los músicos de distintas culturas para encontrarse y disfrutar de sus respectivas "sabidurías" y estéticas - Abdeljalil es una muestra de ello- es un ejemplo y un camino para nuestra sociedad, cada vez más mestiza y, por lo tanto, más rica. Y con la música llegan también distintas sensibilidades y valores adormecidos en nuestro entorno, como lo sagrado y el poder de la paz y del entendimiento entre los hombres. "Para mí -dice Abdeljalil- la música gnawa es sagrada. Ante todo, es una alabanza a Dios por todo lo que nos ha dado... El trance, los momentos de la vida, la belleza de todo lo que Dios ha puesto a nuestra disposición, me deja pensar que Alá es bueno y que le gusta todo lo que es bueno (...): la paz, el amor, el respeto de las otras religiones y del hombre ante todo". Son los buenos deseos y sentimientos que resume en el título de su disco, lleno de hermosas músicas: MIMOUN, o sea, SUERTE. Pues eso: suerte para todos los hombres y mujeres del mundo que aspiran a encontrarse desde una mirada franca, respetuosa y limpia de prejuicios y, por supuesto, desde la música.

Pablo Pérez