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MISTURA: El sonido del Encuentro


 

Otro baño de música para nuestros amigos. Una MISTURA saludable, fruto del mestizaje humano y cultural. En ésta nuestra "casa abierta al mundo" se cuelan cada día sonidos, ritmos, credos, colores, costumbres, lenguas, tradiciones... de lo más variopintos. Si fuésemos capaces de rastrear las genealogías, las historias originarias de cada una de estas concreciones culturales y existenciales nos sorprenderíamos de sus raíces, mezclas y evoluciones. Algunas de ellas salieron de aquí y han regresado de nuevo, cambiadas, enriquecidas y llenas de novedad, como si no tuviesen cientos y miles de años a sus espaldas. Compartimos el fruto de los trasiegos de las personas y los pueblos, voluntarios o forzados, que han ido generando una herencia común más o menos definida y en constante evolución. En ocasiones, por desgracia, el encuentro ha sido fruto de la fuerza y la necesidad, estando en su origen las migraciones económicas, las conquistas y las guerras, las persecuciones y los exilios, el tráfico de esclavos... En otras, la voluntad y la necesidad que sienten muchas personas y pueblos de relacionarse, fundiéndose, mezclándose y confundiéndose, compartiendo lo aprendido y aprendiendo de lo sabido por otros. La fusión y el mestizaje como fuerza creadora, como otro motor importante de la historia de la humanidad.

"Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos", decían nuestros abuelos. En estos tiempos de grandes movimientos migratorios, lo queramos o no, nos terminaremos cruzando con ese otro tan distinto de mí... ¡y tan semejante, a la vez! Podemos mirarnos con una desconfianza absoluta y también podemos, desde nuestra libertad, caminar juntos un trecho del camino, compartiendo el jugo, la esencia de nuestras culturas respectivas, y generando identidades culturales nuevas.

Nuestros maestros, en este momento de la historia que nos toca vivir, son, entre otros posibles, los músicos, y la "ciencia" que nos enseñan es ese lenguaje universal que llamamos música. Los músicos, alquimistas de ritmos y sones, envidiosos bienintencionados de los saberes del otro, nos enseñan a preparar, desde el ejemplo, una MISTURA saludable, esa pócima capaz de curarnos de intolerancias y sospechas infundadas, regalándonos la tradición y el saber diferente de cada pueblo convertidos en novedad común que nos toca el corazón. Y si nueva es la música que surge, más nueva es aún la forma de mirar y de querer que nos enseñan.

Aquí tienes el tercer regalo sonoro de LA MERCED. En esta ocasión, el único criterio de selección de las músicas de estos dos discos ha sido la variedad y la mixtura de estilos, ritmos y armonías. En una misma canción, ya lo oirás, se cuelan idiomas distintos, bases rítmicas y estéticas aparentemente encontradas. ¿Pueden casar el gospel con la música gnawa de Marruecos? Por qué no, si se trata de dos formas de expresar la espiritualidad. ¿Y los viejos ritmos hispanos-afro-caribeños? ¡Pues qué otra cosa es la Salsa, esa sangre, producto del mestizaje cultural, que corre por nuestras venas! ¿Y el flamenco? Omnipresente, liándose con todas las músicas posibles y sacando buen partido de todos los matrimonios. Tenía razón Eric Burdon cuando escribía que "el blues es poesía, amor, dolor... y flamenco". ¿Y qué más encontrarás en este regalo sonoro? Pues un poquito de raï argelino, rock, jazz, música clásica, celta, tango, cantos andalusíes o sefardíes, fado, hip hop, house... y reggae, mucho reggae. Mal trago para los puristas y buen antídoto contra fronteras y muros fundamentalistas, del tipo que sean. Del encuentro, lo sentirás cuando los escuches, puede nacer la creación nueva o, simplemente, la recreación de algo que llega de lejos por primera vez... o que regresa después de mucho tiempo.

Conviértete en el perro perdiguero de la música y rastrea cada estilo, huella o raíz, pero no olvides que el origen de muchas músicas se pierde en la noche de los tiempos. Y en cualquier caso, disfruta, porque siempre, siempre, siempre, detrás de cada canción, está el placer de conocernos. Pues eso: ¡tanto gusto y buen provecho de este cus-cus sonoro!


Pablo Pérez