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Virginia Rodrigues Virginia Rodrigues, un sol de negra "El día que escuché a Virginia me hizo llorar de emoción Estuvo callada durante toda la presentación hasta que, cuando se acercaba el final, cantó en latín. Su voz de catedral me conmocionó." Estos son algunos de los muchos cumplidos que Caetano Veloso se permite cada vez que le preguntan sobre su apadrinada Virginia Rodrigues. Y de todos es sabido el buen gusto de este cantante brasileño a quien hemos tenido ocasión de escuchar este verano en Madrid, en el Conde Duque. Hemos de fiarnos de su criterio, ya que incluso se ha metido en los berenjenales de la producción, para que la voz sensual e incomparable de esta bahiana nos llegase a todos. Lástima que resulten casi imposibles de conseguir sus dos discos en España, siendo aquí una perfecta desconocida. Su música no es ni convencional ni comercial, de ahí que sus canciones no suenen en las emisoras ni su figura sea idolatrada por las revistas de colorines. Sin embargo, sí tiene sus admiradores, algunos de mucho fuste, que han colaborado en sus grabaciones: Milton Nascimento, Gilberto Gil, David Byrne, Djavan, etc. Todos han visto en ella una nueva voz, distinta de todas las voces brasileñas, capaz de renovar la música inconfundible e inabarcable de su país, Brasil. Sus comienzos no fueron nada fáciles: era la hija de una vendedora ambulante del mercado de San Joaquim, de San Salvador de Bahía, y cuenta que ya de pequeña, en su casa, jugaba a ser cantante, usando un peine como micrófono y teniendo a las paredes como público privilegiado. Al igual que otras muchas cantantes americanas de voz poderosa aprendió a cantar en los coros de las iglesias, saltando del gregoriano a los espirituales negros y de estos a los cantos propios de su religión candomblé, traída a Brasil por los esclavos africanos. Hasta el momento ha grabado dos discos muy diferentes,
aunque próximos gracias a su voz de mezzo-soprano: el primero,
titulado "Sol Negro", con la colaboración de grandes
músicos brasileños, y el segundo -"Nos"-,
de factura más cuidada, dedicado a las viejas canciones africanas
de carnaval, algunas de las cuales adquieren una dimensión casi
religiosa en la voz de esta mujer. Pablo Pérez |
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