|
I. VIAJE
Como una mota leve,
como una brizna seca
de hierba agonizante,
agostada,
agotada,
a golpes y empellones,
asediado
por miedos y mentiras,
sufrí y soñé,
corrí, nadé y volé
por tierra, mar y aire
tras un futuro incierto.
Al fin, aquí caí
y aquí quiero plantarme para Ser.
- Solicito permiso.
II. RUEGO
Un respiro -suplico-,
dejadme descansar de mi azarosa historia,
permitidme secar estos terrores
que me empapan,
esperad que mi alma se serene
y, pronto, cicatrice mis heridas.
Y si no me dais pan
ni permitís que gane mi alimento,
al menos dadme un sueño
que no entierre y remate
para siempre
mi afán de libertad.
III. LA ESPERA ES LA RESPUESTA
- ¡Espere! -imperativo-.
Espera interminable.
Historia del "después" que nunca llega,
mientras quieren que juegue
el tonto juego
del poco a poco,
del veo veo,
del mañana improbable,
del vuelva usted mañana...
Las heridas del viaje se secaron
y pronto, en su lugar, otras manaron
igual de dolorosas,
aunque menos visibles y evidentes.
Por resumir, diré,
con todos mis respetos
y sin lanzar ni un grito,
que soy como un vecino indeseado,
ciudadano sin voz,
sin argumento
y sin identidad reconocida,
aunque todo esté en mí
pues soy humano.
Esa es mi dignidad,
mi pasaporte,
el motor que me mueve
y me sostiene,
mi suerte... ¡ y mi desgracia!.
IV.... Y LIBERTAD, QUIZAS,
TRAS UNA LARGA ESPERA. |