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Hay en nuestros días distintos tipos de estructuras familiares. Nuestro
programa LA MERCED no tiene por qué ser menos merecedor del título de
familia.
La nuestra es una familia del todo singular, constituida por chicos
menores y jóvenes, inmigrantes y refugiados venidos de todas
las guerras, persecuciones y hambrunas del mundo. Ellos son el núcleo
principal, al que hay que añadir otros miembros también fundamentales,
cada uno con un grado distinto de implicación:
la comunidad religiosa de los mercedarios que convive con los chicos,
el equipo educativo y todo el personal, los voluntarios, los antiguos
residentes, los amigos de la Casa, etc.
Los menores que llaman a nuestras puertas llegan a España
sin acompañamiento familiar y por ello necesitan una casa para recomponer
sus vidas maltratadas. Seremos su familia provisional por unos meses o
unos años y, en casos puntuales, por los lazos que se van creando, el
lugar de referencia permanente, la "otra familia" con la que se puede
contar en esta nueva patria y a la que se puede ayudar aunque ya no se
viva en la casa madre.
Como
a los padres responsables y consecuentes, nos interesa la autonomía de
los más jóvenes, que sean capaces de ser ellos y de valerse por sí mismos.
No podemos suplir plenamente a la familia que han dejado temporalmente
o que han perdido para siempre, pero nos esforzamos cada día para que,
al menos, sientan las casas de LA MERCED como su casa, como un lugar de
sosiego para clarificar el futuro y tomar impulso, como una de esas pequeñas
raíces tan necesarias sin las cuales la persona queda a medio hacer y
no puede realizar en libertad su vida.
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