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Niños y niñas forzados a ser soldados en Sierra Leona Chema Caballero, misionero javeriano, llega a Sierra Leona en 1999 para poner en marcha un programa de acogida, rehabilitación y reinserción de niños y niñas soldados y guerrilleros. Unos tres mil chavales se han beneficiado del trabajo de este religioso y de su equipo. En este artículo nos cuenta brevemente el trabajo realizado. Recientemente la editorial Debate ha publicado un libro exhaustivo sobre estos niños con la infancia rota y el empeño de Chema Caballero para que recuperen la esperanza. Se titula “Salvar a los niños soldados” y ha sido escrito por el periodista Gervasio Sánchez. El pasado mes de enero hemos celebrado tres años del final de la guerra en Sierra Leona. Este pequeño país africano, el más pobre del mundo según Naciones Unidas, vivó una guerra civil que duró once años y que se caracterizó por el masivo desplazamiento de civiles (desplazados internos o refugiados en Guinea o Liberia), continuo saqueo, destrucción de casas e infraestructuras (hospitales, escuelas, fabricas etc.), el mal uso de los recursos económicos y las terribles atrocidades cometidas a los civiles: amputaciones, violaciones, asesinatos y secuestros. Miles de niños han sido víctimas directas de esta guerra debido a su continuo desplazamiento, su estar expuestos a hechos traumáticos, la pérdida de familiares y amigos, su secuestro y reclutamiento forzoso para luchar con los diversos grupos en conflicto etc.
Decir que los diamantes fuero la causa última que desencadenó la guerra en Sierra Leona es una simplificación, pero, es verdad que han jugado un papel clave en la guerra financiando a rebeldes y tropas del gobierno. Han sido los diamantes de Sierra Leona los que han sacado a la luz el tema de los "diamantes de sangre", desde que en 1992 las principales zonas diamantíferas del país cayeran en manos de los rebeldes del RUF. Las raíces de la guerra en Sierra Leona hay que buscarlas en la pobreza, la corrupción y el mal gobierno. Pero han sido los diamantes y la lucha de las potencias europeas por controlar los recursos naturales de África lo que ha hecho posible y ha mantenido la guerra.
Desde el inicio de la guerra la Iglesia Católica se planteó la denuncia de las atrocidades cometidas por los distintos grupos combatientes, y como acciones prácticas la ayuda a refugiados y desplazados internos y la rehabilitación de los niños y niñas secuestrados y forzados a ser soldados o esclavas sexuales. Desde en principio los misioneros javerianos hicieron varios intentos de trabajar con estos niños y niñas que cuajan en 1999 en la apertura de un programa que tiene como centro un antiguo hotel junto a una playa no muy lejos de la capital, Freetown. El centro de St. Michael se abre como una respuesta cristiana al ansia de justicia y paz que vive el país en ese momento.
Los niños secuestrados en Sierra Leona han sido utilizados como escudos humanos, "seguidores", esclavas sexuales y finalmente entrenados para ser soldados. Los niños también son usados normalmente como espías, infiltrándoles en las ciudades y aldeas que se pretende atacar, para pasar información sobre el número de tropas enemigas, localización de las armas, elaborar listas de personas que se oponen a los rebeldes o descubrir donde están escondidas las reservas de comida Siguiendo su secuestro los niños son forzados a transportar los frutos de los saqueos y la intendencia del grupo sobre sus cabezas. Los niños caminan durante días en medio a la selva, casi sin comida, sirviendo a los que les han secuestrado, durmiendo en el suelo. A los que no son capaces de soportar este ritmo o intentan escapar les espera la muerte. Para evitar fugas es normal que a los niños se les marque en el pecho o en los brazos, a veces en las ingles (especialmente a las niñas), con cuchillas o cortes de cuchillo las siglas RUF, AFRC o SLA, según el grupo rebelde que los capturó. La idea es que si lograsen escapar serian fácilmente reconocibles.
La vida es todavía mas dura para las niñas. Su experiencia con los rebeldes suele empezar con la violación delante de todos. Niñas tan pequeñas como de diez años son forzadas a mantener relaciones sexuales diarias con cualquiera que se lo demande. Por ello las niñas al ser liberadas presentaban traumas más profundos que los de niños, enfermedades y sufrían heridas internas bastante graves. Las mas mayores solían quedar embarazadas. Muchas veces al quedarse embarazadas sus "maridos" las repudiaban por no querer "mas cargas", por eso cuando en los primeros tiempos del programa el RUF liberaba muchos de los "seguidores", había entre ellos muchas niñas embarazadas. El último paso en esta cadena es el entrenamiento de los niños para ser soldados y tras ello el usarlos en diversas misiones y combates. Haciendo un resumen de lo que fue el programa de acogida, rehabilitación y reintegración de niños y niñas forzados a ser soldados en St. Michael, podemos decir:
Hacia noviembre del 2001 el flujo de niños que llegaba al centro disminuye considerablemente ya que en los meses anteriores se habían desmovilizado la mayoría de ellos. En enero del 2002 se cierra el proceso de desmovilización y oficialmente todos los niños que habían estado en manos de los rabeles han sido liberados. Hacia medidos de marzo 2002 la mayoría de los niños en el programa habían sido reunificados con sus familias, y aquellos, cuyas familias no podían ser encontradas, colocados en Cuidado Alternativo. Por lo tanto, los javerianos decidieron cerrar el centro de St. Michael a finales de marzo 2002 y centrarse sólo en el Cuidado Alternativo y seguimiento de los niños y niñas reunificados con sus familias. Cuando se cerró St. Michael habían pasado por el centro más de tres mil niños y niñas.
En marzo de 2005 solo unos 150 niños y niñas quedan en el programa de cuidado alternativo. La mayoría de ellos van al colegio y algunos ya ha llegado a la universidad. Otros viven una vida independiente trabajando, algunos ya casados y con hijos. Luego hay un seguimiento de muchos de los niños y niñas que habiendo sido reunificados con sus familias siguen presentando algún tipo de problemática.
Una vez que el proyecto de rehabilitación de niños y niñas soldados está controlado y no necesita tanta atención directa se decidió comenzar una nueva fase de este proyecto basada en la reintegración a través de la comunidad. Se ha elegido la zona más subdesarrollada del país (valga la paradoja, la zona más pobre del país mas pobre de la tierra). Se trata de dos chiefdoms (territorio de un rey local o Paramount Chief) Tonko limba y Bramaia en el distrito de Kambia, en la provincia del norte. Una bolsa de selva profunda fuera de todas las vías de comunicación. Tonko limba, especialmente, al igual que Bramaia han sido utilizados por los rebeldes sierraleoneses del RUF, durante los once años que ha durado la guerra en el país como lugar de descanso entrenamiento y reclutamiento de sus fuerzas, especialmente niños y niñas. Ha sido una de las últimas zonas del país en verse libre de rebeldes y los destrozos y calamidades causados por estos en el área son incontables. Se trata ahora de reintegrar a estos niños en sus comunidades además de ayudar a todos los niños y niñas de la zona ya que todos los niños y niñas, y no sólo los niños forzados a ser soldados, han sufrido y siguen sufriendo las consecuencias de los once años de guerra. Niños refugiados, desplazados, huérfanos, que sus familias han perdido todo lo que tenían, ... La idea es invertir en educación como motor del desarrollo para esta zona. Por lo tanto se ha elaborado un proyecto en el que se intenta construir escuelas, formar profesores y convencer a la población local de la necesidad de enviar sus hijos, sobretodo hijas, a la escuela. Pero esto es ya otra historia.
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